El nuevo foco se ha identificado en una granja situada a solo 3 kilómetros del brote inicial de Bellpuig, dentro del radio de vigilancia establecido a raíz del primer caso confirmado. La Generalitat ha explicado que la detección rápida es fruto de los análisis preventivos que se están llevando a cabo en todas las explotaciones incluidas dentro del área de control.
La explotación afectada cuenta con 9.000 animales, que serán sacrificados de manera inmediata, tal como establece el protocolo sanitario vigente, con el objetivo de contener y erradicar el brote en la comarca de Urgell.
A raíz de esta nueva detección, el Departamento de Agricultura ha establecido un nuevo radio de vigilancia de 10 kilómetros, incrementando el número de municipios afectados. Estos incluyen ahora Bellvís, Fuliola, Linyola y Poal, y cuatro explotaciones más serán inspeccionadas.
En cuanto a la salud de las personas, se ha activado la coordinación con el Hospital Universitari Arnau de Vilanova para realizar el seguimiento preventivo de los trabajadores de las explotaciones avícolas. El Gobierno insiste en que el consumo de carne de ave y de huevos no supone ningún riesgo para la salud de las personas.




