La propuesta arquitectónica, impulsada por alumnas de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès (ETSAV), reflexiona sobre la fragmentación de las funciones domésticas tradicionales. Según Mercè Farrés, una de las 13 estudiantes participantes, los módulos representan actividades habituales como “Descansar, trabajar, cocinar, lavar y asearse”, pero separadas físicamente en espacios independientes.
“"El objetivo ha sido explotar estas acciones que se producen en una vivienda convencional y dividirlas en módulos diferentes, haciendo visible que no es imprescindible concentrarlas todas en un único espacio privado."
Las estudiantes defienden que la habitabilidad disociada es especialmente pertinente en entornos como la universidad, donde muchos alumnos pasan gran parte del día trabajando en grupo. Este modelo, con módulos que pueden desplazarse e intercambiarse de posición, es una respuesta posible a los retos actuales de la vivienda y de la vida cotidiana.
“"En arquitectura necesitas espacios 24 horas."
Esta instalación en el centro de Sant Cugat sirve como preámbulo del 'Fòrum Sant Cugat', un encuentro abierto que tendrá lugar en la ETSAV el sábado 17 de enero, donde se debatirá la problemática del acceso a la vivienda, “una problemática que nos afecta a todas”.




