La investigación se inició en diciembre, cuando los agentes sospecharon de la existencia de una plantación en los bajos de un bloque de pisos en la avenida Mediterrani de Ripollet.
La entrada y registro se llevó a cabo el 13 de enero, donde se localizaron 313 plantas de marihuana. Además, se comprobó que el local carecía de suministro eléctrico legal y estaba conectado de forma fraudulenta a la red general.
El fraude eléctrico detectado por los técnicos de la compañía superaba los 12.000 euros, además de generar un grave riesgo de incendio para los vecinos del edificio.
Las detenciones de los dos hombres, de 48 y 46 años, se produjeron entre la tarde del 13 de enero y la mañana del 14 de enero. Los presuntos autores quedaron en libertad tras declarar en sede policial.




