Todas las miradas se dirigieron a Venezuela a principios de 2026 cuando fuerzas militares de EEUU apresaron al entonces presidente, Nicolás Maduro, para ser juzgado por narcotráfico. Este cambio de escenario, ejecutado por la Administración Trump, puso el foco sobre Escotet, accionista mayoritario de Abanca, la séptima entidad financiera más grande de España.
Descendiente de asturianos y leoneses, Escotet forjó su fortuna en la bolsa de Caracas en los años 80, lo que le permitió comprar Bancentro, que se convertiría en Banesco, líder del sector en Venezuela y con filiales en la región.
Aunque su relación con el chavismo fue inicialmente cómoda —siendo el único empresario destacado presente en el sepelio de Hugo Chávez en 2013—, la situación se complicó con el ascenso de Maduro, quien terminó por intervenir Banesco. Esto impulsó a Escotet a centrar su estrategia en España.
Ha sido de los que ha sabido surfear el chavismo y, al tiempo, no levantar demasiadas sospechas en EEUU.
En España, tras adquirir Banco Etcheverría y Novagalicia Banco, creó Abanca. La entidad se ha consolidado como banca mediana y el nombre de Escotet ha aparecido en las cábalas de consolidación, especialmente tras el fracaso de la OPA del BBVA sobre el Banco Sabadell, abriendo un horizonte de movimientos a medio plazo.




