Un estudio desarrollado por la entidad de conservación marina Submon en la zona del Cap de Creus y las Illes Medes (Alt Empordà) ha constatado que la relación entre los pescadores de arrastre y los delfines mulares es beneficiosa y estable. La investigación, iniciada en 2017, utiliza cámaras submarinas e inteligencia artificial para analizar el comportamiento de los animales.
“"La colaboración con el sector pesquero es uno de los pilares básicos del proyecto."
Mediante cámaras tipo 'GoPro' instaladas en las redes, el equipo ha comprobado que los delfines siguen a las embarcaciones y se alimentan principalmente de los peces pequeños que quedan en el exterior de la red, sin entrar ni causar daños. Esta metodología ha permitido estudiar por primera vez con detalle esta interacción.
“"Con los años hemos visto que el delfín se aprovecha de nuestra actividad, porque le ofrecemos una facilidad muy grande."
Paralelamente, el proyecto ha identificado a 700 individuos diferentes desde 2017 mediante la fotoidentificación de la aleta dorsal, que funciona como una "huella digital", según la técnica Natàlia Amigó. Este seguimiento indica que la población se desplaza por toda la costa catalana e incluso por el Golfo de León.




