La lluvia ha desafiado la movilización, obligando a más de un centenar de personas a refugiarse bajo las estructuras improvisadas de balas de paja y lonas que han levantado en medio de la carretera. Estos refugios han servido tanto para pasar la noche como para protegerse del agua durante el día.
Los manifestantes han tenido que recoger mesas, ollas y estufas para evitar que se mojen, pero esto no ha mermado su determinación. Los organizadores han hecho un llamamiento a la ciudadanía para que se sume al corte, reforzando la idea de que la movilización se mantendrá indefinidamente.
No nos iremos hasta que se revoque el acuerdo con Mercosur, haga el tiempo que haga.
La persistencia del corte de la AP-7 sigue provocando graves afectaciones al tráfico en la zona. Paralelamente, la acumulación de vehículos aumenta en la N-II, ya que la restricción solo permite la circulación de turismos por esta vía alternativa.




