Mientras el primer equipo masculino del CE Europa disfruta actualmente del fútbol profesional, jugando en grandes estadios como el Rico Pérez o el Enrique Roca, la visita al Alt Empordà recordó los años que el club pasó en la Tercera División. Esta experiencia subraya la diferencia entre las categorías altas y el ambiente más auténtico y cercano de los campos locales.
El estadio de Peralada se caracteriza por ser un campo pequeño y acogedor, con césped natural y una infraestructura mínima, que permite a los espectadores seguir el juego de pie y moverse libremente. Este tipo de escenario contrasta con las restricciones y la formalidad de las categorías superiores.
Añoro también los bares de verdad, sin las restricciones de las categorías altas.
Uno de los aspectos más celebrados por los asistentes fue la ausencia del VAR (Video Assistant Referee) en la Copa Catalunya, un elemento que a menudo alarga los partidos en el estadio del Sardenya. Además, se destacó la tradición de los bares de campo de pueblo, donde es casi obligatorio pedir una copa de cava.
Como es habitual en los campos de fútbol modestos, la publicidad de negocios locales y comarcales ayuda a financiar a los clubes. En el terreno de juego verdiblanco de Peralada, destacan las vallas de empresas como Semen Cardona y Ramaderia Payetas, vinculadas al sector porcino y cárnico, respectivamente.




