Las bajas temperaturas y los restos de nieve del día anterior crearon un paisaje singular, favoreciendo un ambiente especial que atrajo tanto a visitantes locales como de fuera de la comarca de la Anoia.
Desde primera hora de la mañana y hasta pasadas las dos del mediodía, el público pudo disfrutar de más de 200 puestos con una amplia oferta de productos agrícolas, jardinería, artesanía, alimentación y antigüedades.
A pesar de las bajas temperaturas, la afluencia de público fue notable y se registraron buenas cifras de ventas.
La feria ocupó todo el Passeig Verdaguer, desde el Parc de l’Estació Vella, donde se instaló el Mercat d’Antiguitats, hasta la avenida Pau Casals. La organización ha realizado un balance muy positivo de la jornada.
Esta edición se enmarca en un año especialmente relevante para Fira Igualada, que en 2025 celebra su 75º aniversario. La Fira de Reis, con 74 años de historia, mantiene su referencia para familias y profesionales del sector.




