El anuncio de una aportación económica millonaria por parte de un alto mandatario, como los 10 millones de euros prometidos por el presidente Salvador Illa para la reconversión de la Fàbrica Nova, requiere un proceso burocrático complejo antes de que los fondos lleguen a la cuenta corriente municipal. Este proceso es crucial para poder contratar la obra e iniciar su ejecución.
Existen dos procedimientos básicos para la concesión de estas ayudas. El primero es mediante una convocatoria pública, donde los ayuntamientos se presentan y los fondos se distribuyen según la calidad de los proyectos, como ocurrió con los 12,5 millones de euros adjudicados a Manresa a través de la Ley de Barrios.
El segundo procedimiento es la concesión directa, sin concurrencia, que debe estar previamente prevista en el presupuesto de la administración concedente. Este es el caso de las ayudas previstas para la Fàbrica Nova y los 2,7 millones de euros para la restauración de los techos de la Fàbrica dels Panyos, el recinto industrial conservado más antiguo de España.
Para poder contratar la obra e iniciar su ejecución, el Ayuntamiento debe haber recibido la resolución de la administración que concede la subvención y realizar su aceptación formal.
Una vez aceptada la resolución, el ayuntamiento puede incorporar la subvención al presupuesto municipal. Los ingresos se efectúan siempre mediante transferencia a la cuenta bancaria comunicada. En algunos casos, como el de la Fàbrica dels Panyos, la transferencia se recibe por la totalidad de la ayuda antes de una fecha límite; en otros, se reciben pagos parciales a medida que se justifica la inversión.




