El regreso de Joan García, portero formado en el Espanyol y originario de Sallent, al RCD Stadium fue el foco de la polémica. Según el documento de LaLiga, los insultos se profirieron a pesar de las medidas de seguridad reforzadas aplicadas por el club blanquiazul.
Los incidentes más graves se registraron en el minuto 13, cuando un grupo de aficionados locales ubicados en el Gol Cornellà (sectores 109, 110 y 111), integrantes de la grada de animación “Graderia Canito”, entonaron de forma coordinada el cántico denunciado. Además, se desplegaron carteles con dibujos de ratas y se produjo el lanzamiento puntual de botellas semillenas.
Queremos la cabeza de Joan
El comunicado de LaLiga también subraya los esfuerzos del RCD Espanyol para prevenir estas conductas. El club emitió avisos constantes por los videomarcadores recordando la prohibición de la legislación contra la violencia, la xenofobia y el racismo en el deporte.
Adicionalmente, la entidad perica había instalado redes de contención de ocho metros de altura detrás de las porterías y un túnel retráctil en el acceso a los vestuarios, que se desplegó en la retirada de los jugadores al final del partido, para evitar el lanzamiento de objetos.




