El operativo se puso en marcha en el exterior del pabellón antes del inicio del encuentro, programado a las 19 horas, ya que los seguidores griegos se habían congregado después de pasear por la ciudad durante todo el día.
La coordinación policial fue necesaria para asegurar que los aficionados visitantes entraran todos juntos, coincidiendo con el anuncio de los equipos. Una vez dentro, ocuparon la zona superior de la lateral norte, reservada habitualmente a las aficiones rivales.
La presencia de un equipo de ocho agentes de los Mossos fue constante para controlar a los aficionados del Aris y encargarse de la seguridad general del pabellón.
Debido a la afluencia, algunos seguidores del Baxi Manresa que ya ocupaban esa zona tuvieron que ser reubicados en otras localidades del Nou Congost. El equipo dirigido por Diego Ocampo se enfrentaba a un Aris de Salónica que, a pesar de los cambios, se mantiene muy competitivo en la Eurocup y en la liga griega.




