La estructura, ubicada en la calle Verge del Pilar, formaba parte de una promoción privada que quedó paralizada en el año 2010 debido a la crisis inmobiliaria. Posteriormente, el activo pasó a manos de la Sareb, la gestora creada en 2012 para liquidar activos tóxicos, y que desde 2022 está participada mayoritariamente por el estado español.
“"Nos pedían 3,5 millones de euros más el IVA, por lo que se descartó la compra y se optó por ubicar la residencia en el ámbito de la Fàbrica Vella."
La compra por 340.000 euros (más IVA) abre la puerta a un proyecto a largo plazo que requerirá financiación para la transformación. La idea inicial es destinarlo a equipamientos públicos, aunque se propone derribar una parte de la edificación para ampliar el espacio de aparcamientos existente y planificar posibles pisos tutelados.
El Gobierno municipal quiere alejarse de la idea de destinar el bloque mayoritariamente a viviendas, ya que la apuesta principal es la rehabilitación y mejora de los pisos ya existentes en el casco antiguo. Ribalta recuerda que actualmente en el Barri Vell hay más de 300 pisos vacíos. Esta línea se orienta a los presupuestos de 2026 y a la intención de presentarse a las ayudas del Plan de Barrios.




