Reflexión sobre el vacío existencial y la necesidad de curación interior tras la Navidad

El articulista analiza el retorno a la realidad cotidiana, marcada por los conflictos, las injusticias y la corrupción, y la búsqueda de respuestas profundas.

Una figura solitària mirant per una finestra una escena urbana grisa de principis de gener.

Una figura solitària mirant per una finestra una escena urbana grisa de principis de gener.

El columnista Mossèn Pere Rovira reflexiona sobre el contraste entre los deseos de paz navideños y la realidad cotidiana llena de incertidumbres, injusticias y corrupción, señalando la necesidad de una respuesta espiritual.

Tras las fiestas de Navidad, marcadas por las comidas familiares y el intercambio de regalos, el columnista Mossèn Pere Rovira señala el regreso a la “tozuda realidad cotidiana”, donde persisten los conflictos bélicos, las injusticias sociales y el clima crispado de la política y la corrupción.

Mientras el ser humano no localice el auténtico problema, la herida profunda de su corazón, seguiremos perdidos en el diagnóstico.

Rovira argumenta que la solución a los problemas globales no se encuentra en la culpabilización de los otros o en la búsqueda constante de enemigos, sino en el corazón humano mismo, libre de tintes ideológicos. Este corazón, afirma, es capaz tanto de un amor “sublime, entregado y generoso” como de convertirse en un “auténtico monstruo” capaz de destruir.
El texto aborda cómo el miedo y el egocentrismo llevan al hombre a buscar constantemente gratificaciones externas para llenar el vacío existencial: desde el consumo sin medida y la búsqueda de placer sin compromiso, hasta el abuso de alcohol o drogas, buscando “distracciones alucinógenas”.
Finalmente, Mossèn Pere Rovira concluye que la única forma de saciar este vacío es encontrar las respuestas existenciales, que él identifica con el mensaje de Navidad: un Dios que se encarna y se hace historia, permitiendo mirar el futuro “sin miedo y con esperanza”.
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