El acto, celebrado en el Palau de la Generalitat, sirvió para escenificar el inicio de una nueva etapa. El presidente Salvador Illa celebró que “no es un cambio de nombre, es un cambio de paradigma”, y subrayó la necesidad de que la nueva operadora cuente con “los mejores profesionales” para afrontar uno de los retos “más complejos”.
“"No es un cambio de nombre, es un cambio de paradigma."
Por su parte, el ministro Óscar Puente destacó que la empresa nace con la vocación de “sumar” y marca unas “reglas del juego” con un “equilibrio adecuado”. Puente recordó que el acuerdo cumple uno de los pactos con ERC para la investidura y admitió que el servicio de Rodalies debe mejorar mucho.
La constitución formal ante notario está prevista para esta semana. El consejo de administración estará formado por cuatro miembros de la Generalitat (Pere Macias, Marc Sanglas, Teresa Torres y Òscar Playà) y cuatro de Renfe Viajeros. La presidencia recae en la titular del departamento de Territori, Paneque.
La empresa mixta, participada en un 50,1% por Renfe y un 49,9% por la Generalitat, se encargará de operar los servicios de cercanías y regionales. El primer reto será el traspaso de la línea R1. El portavoz de Junts, Salvador Vergés, fue muy crítico, calificando la empresa de “engaño y una estafa absoluta”.




