La aeronave, un Airbus A321 con código TK1853, tomó tierra en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat poco antes de las once de la mañana del jueves. El aviso de una posible amenaza de bomba a bordo se detectó cerca de las 10:00 horas, cuando el aparato, con 162 pasajeros y siete tripulantes, sobrevolaba el Mediterráneo.
La incidencia motivó la activación inmediata de los protocolos de seguridad. El vuelo fue escoltado por dos cazas, uno español y otro francés, hasta que aterrizó en una zona apartada del aeropuerto. Una vez en tierra, la Guardia Civil procedió a los registros de los pasajeros y los equipajes, siguiendo los procedimientos establecidos.
La alerta de seguridad fue generada por una 'conexión sospechosa al wi-fi' de la aeronave, lo que provocó la movilización de las fuerzas de seguridad y la puesta en alerta del Plan Aerocat de Protección Civil.
Tras casi tres horas de comprobaciones exhaustivas, las autoridades desactivaron la alerta pasadas las 13:30 horas, confirmando que se trataba de una falsa alarma. A pesar del incidente, que provocó un retraso de unos 40 minutos en el aterrizaje previsto, el aeropuerto mantuvo su operativa con normalidad.




