El debate se celebró en el Senado español, donde Collboni participó en una comisión para defender la Ley de Vivienda impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Su homólogo de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida, calificó la regulación de “ocurrencia política” y pidió que no se invadieran competencias autonómicas.
“"Los precios han bajado un 4,9% en Barcelona. La regulación es una herramienta paliativa que sirve para detener el golpe y ganar tiempo para que haya más oferta."
Collboni defendió su “receta” para la vivienda en la capital catalana, que incluye la construcción pública, la colaboración con el sector privado y la eliminación de todas las licencias de pisos turísticos a partir de 2028, una decisión que calificó de “drástica” e inédita a nivel mundial. El objetivo de su gobierno es alcanzar 1.000 viviendas públicas nuevas anuales.
Los grupos catalanes Junts y ERC criticaron el discurso del alcalde, tildándolo de “triunfalista”. El senador de Junts, Joan Baptista Bagué, acusó al anterior gobierno de coalición de Barcelona de generar “inseguridad jurídica”.
Por su parte, el republicano Joan Josep Queralt reprochó a Collboni no reclamar el gran patrimonio inmobiliario del Estado en la ciudad, como la comisaría de la Vía Laietana, el cuartel del Bruc o las aduanas, para destinarlos a vivienda pública.




