La final fue un duelo intenso, con dos goles de Raphinha y uno de Robert Lewandowski, que fueron cruciales para superar la resistencia del equipo blanco, que logró neutralizar la ventaja en dos ocasiones en un tramo final de la primera mitad de locura.
El torneo se ha convertido en un punto de inflexión para ambos equipos, que llegaban con dinámicas opuestas.
El encuentro, disputado en Arabia Saudí, confirmó el buen momento del equipo dirigido por Hansi Flick, que mostró un juego más fluido y efectivo en comparación con el planteamiento temeroso del Real Madrid de Xabi Alonso.
A pesar de la expulsión de Frenkie de Jong en el tiempo añadido, que obligó al Barça a defender con diez hombres, el equipo logró asegurar la victoria y levantar su cuarto título doméstico consecutivo.
Este triunfo no solo consolida el liderato del FC Barcelona en la Liga, sino que también aumenta la presión sobre el entrenador blanco, Xabi Alonso, cuyo proyecto atraviesa un momento delicado tras no contar con Mbappé en el once inicial.




