A finales de año, el Ayuntamiento de Badalona, liderado por el alcalde del PP, Xavier García Albiol, procedió al desalojo de unas 400 personas que residían en un instituto abandonado. La operación se llevó a cabo sin que el consistorio ofreciera alternativas de alojamiento a los afectados, muchos de ellos en situación de extrema vulnerabilidad, justo cuando se anunciaban lluvias y bajas temperaturas.
La respuesta institucional fue duramente criticada, pero la movilización popular fue inmediata. Ciudadanos, entidades y partidos políticos se acercaron al puente de la C-31, que se convirtió en refugio improvisado, para suministrar mantas, ropa de abrigo, comida y bebidas calientes. Una red de apoyo ofreció locales y viviendas particulares para intentar mitigar la situación de emergencia.
“"Desde el Evangelio denunciamos con claridad la actuación del alcalde de Badalona y de las instituciones que, amparándose en la ley, han abandonado deliberadamente a los pobres. El orden no se puede invocar mientras se destruye la vida."
La controversia escaló cuando un sacerdote de la parroquia de la Mare de Déu de Badalona propuso acoger a los sin hogar más vulnerables en la iglesia de forma provisional. Esta iniciativa fue impedida por la protesta de unas 200 personas que bloquearon la entrada de material y camas, poniendo de manifiesto una profunda división social respecto a la acogida.
Este episodio se enmarca en un contexto de creciente precariedad en la ciudad, agravado por el cierre del albergue Can Bofí Vell el 29 de abril de 2024, que acogía a 45 personas. La gravedad de la situación se hizo patente cuando, durante la noche de Reyes, una persona sin hogar falleció a causa de la ola de frío. Se estima que más de 300 personas viven a la intemperie en Badalona.
En contraste con los sucesos de Badalona, la parroquia de Santa Anna en Barcelona ha mantenido su templo abierto para acoger a personas sin hogar durante el periodo navideño, desde la Nochebuena hasta el 7 de enero. Su párroco, Peio Sánchez, coordina la acogida de hasta 15 personas vulnerables y sirve comidas diarias a cerca de 300 comensales.




