A pesar de que las autoridades de tráfico han anunciado una reducción global de la mortalidad en las carreteras centrales, la C-16, especialmente en el tramo hasta el Túnel del Cadí, se mantiene como la vía con la siniestralidad más alta, superando a la C-55. Esta carretera acumuló 14 víctimas mortales durante el año pasado.
El balance de las fiestas de Navidad fue especialmente trágico, con un total de once heridos en múltiples colisiones. Un accidente frontal en Cercs dejó a dos niños heridos críticos, ingresados en el Parc Taulí y en el Vall d'Hebron, junto con una mujer. Otros heridos fueron trasladados a centros como Althaia y la Mútua de Terrassa, movilizando ocho vehículos de bomberos y nueve ambulancias.
La mayoría de las víctimas mortales y heridos graves ocurren en carreteras de doble circulación convencional como esta.
Estos siniestros graves se concentran mayoritariamente en el tramo de carretera convencional de doble circulación entre Berga y Bagà. La crítica se centra en que si la ampliación de la autovía hasta Bagà, anunciada en numerosas ocasiones, fuera una realidad, estos accidentes frontales no se habrían producido, ya que la vía está obsoleta para el tráfico que soporta.
Además de la siniestralidad, la circulación en la C-16 se vio afectada por cortes de carretera. Recientemente, los agricultores mantuvieron cortada la autovía a la altura de Berga en protesta por el acuerdo UE-Mercosur. También se registró un incidente en La Nou, donde un camión arrancó las luces de un túnel, provocando otro corte de tráfico.




