El traslado desde la Plaça de la Vila, en el casco antiguo, se hizo efectivo a pesar de las bajas temperaturas registradas la mañana del 7 de enero de 2026. Esta reubicación responde a la necesidad de permitir la circulación de vehículos de emergencia, algo imposible en el anterior emplazamiento durante las horas de mercado.
“"Es otro mundo. El cambio es muy positivo porque mucha gente que en la parte de arriba del pueblo no venía, aquí sí que viene. Hemos visto muchas caras nuevas."
El concejal de Promoción Económica, Jordi Macià, confirmó que, aunque el frío hizo fallar algunos puestos (flores y ropa), la previsión es alcanzar la decena de vendedores en las próximas semanas, triplicando los tres puestos que había anteriormente. Entre las novedades se incluyen puestos de pollos a l'ast, croquetas y embutidos.
La nueva Plaça de l'Estació se ha equipado con servicios como zona de carga y descarga para compradores, aseos con tarjeta y puntos de luz y agua para los vendedores. Macià destacó que el nuevo espacio tiene “mucho más aparcamiento”, lo que puede atraer clientes de barrios cercanos como Cal Bassacs o Viladomiu Vell.
A pesar de la satisfacción general de los vendedores, algunos vecinos del casco antiguo, como Jaume Soler, expresaron su preocupación por la pérdida de actividad comercial en la zona histórica, que ha visto cerrar progresivamente muchos establecimientos en las últimas décadas. No obstante, reconocen las ventajas logísticas del nuevo emplazamiento.




