La mayoría de los casos detectados en Cataluña el año pasado fueron importados, y se prevé que este escenario se repita en 2026 debido al crecimiento de la incidencia global. A pesar de las buenas coberturas vacunales catalanas, la llegada de infecciones foráneas podría multiplicar el riesgo de brotes locales "por dos o por tres", dado que el sarampión es la enfermedad más infecciosa prevenible mediante vacunas.
Esta situación ya se observó el año pasado con un brote significativo en Sant Pere de Ribes, en el Garraf, originado en una familia antivacunas. El foco se cerró con 15 casos, pero supuso un gran sobreesfuerzo para los profesionales de Salud Pública al tener que rastrear hasta 100 contactos por cada positivo.
“"La estrategia no puede ser hacer un rastreo y contención de todos los positivos y sus contactos, porque el servicio acabará saturándose."
La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene que España eliminó la enfermedad en 2016, pero la interrupción de la vacunación global por la Covid-19 ha disparado los casos. En España, se detectaron 397 contagios en 2025 (frente a los 227 de 2024), y uno de cada cinco se notifican desde Cataluña.
Este aumento se enmarca en un rebrote masivo en Europa que comenzó en 2024, con más de 35.000 infecciones. Los principales focos europeos se encuentran en Rumanía (más del 80% de los casos) y el Reino Unido. Cerca de Cataluña, Marruecos reportó más de 44.000 casos sospechosos el año pasado.




