La Dirección General de Tráfico (DGT) defiende que el dispositivo mejora la seguridad vial al evitar salir del vehículo y ofrecer mejor visibilidad, además de enviar un aviso directo. No obstante, muchos conductores de la provincia de Girona han expresado escepticismo, denunciando que la medida responde más a un interés comercial que a una mejora real de la seguridad.
“"Creo que esto es un robo descarado."
Algunos usuarios, como Pere Navarro, han encontrado problemas prácticos con la instalación, ya que la baliza solo se acopla a superficies metálicas, dejando fuera vehículos con techos de cristal. Otros, como Anna Matamala, consideran que en carreteras con poca visibilidad o curvas, los triángulos de emergencia son más efectivos. Sin embargo, Matamala valora positivamente el hecho de no tener que bajar del vehículo para señalizar la avería.
Otro punto de fricción es la protección de datos. La baliza envía la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0. El jurista Alejandro Rusiñol ha subrayado la falta de claridad sobre la privacidad. El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, también ha reconocido que ha faltado una mejor campaña de comunicación para especificar los modelos homologados.
“"La ubicación de una persona es un dato muy sensible. Por eso el derecho europeo exige que este tipo de sistemas se implanten con especial cuidado y después de una evaluación previa de impacto en protección de datos."
La sanción por no llevar la V16 es de 80 euros, la misma que por los triángulos. A pesar de la obligatoriedad, el concejal de Seguridad de El Port de la Selva, Roger Pinart, ha dado instrucciones a la policía municipal para no realizar controles específicos, afirmando que su función es «ayudar al ciudadano y no para fastidiarlo».




