La huelga, convocada por el sector, denuncia que las directivas europeas ahogan el mundo primario, ya que solo han encontrado restricciones legislativas a pesar de los esfuerzos realizados durante los últimos treinta años para garantizar la preservación del medio marino. Reclaman una legislación que tenga en cuenta la singularidad del Mar Mediterráneo.
Las nuevas regulaciones, que se aplicarán a partir de este año, exigen a los pescadores pesar el pescado capturado antes de llegar a puerto y avisar con cuatro horas de antelación antes de regresar. Estas medidas son consideradas de imposible cumplimiento por la flota, especialmente la de La Ràpita, donde un centenar de pescadores hicieron sonar las bocinas en señal de protesta.
“"Se redactan en un despacho de gente que seguramente nunca ha pisado un puerto."
Joan Balagué remarcó que la flota rapitenca, que no es industrial y no trabaja con cuotas, no puede cumplir con los plazos de aviso de cuatro horas ni declarar cada gramo de las muchas especies pescadas a bordo. Los pescadores exigen que se conozca la forma de trabajar de las embarcaciones del Mediterráneo.
El sector confiaba en que durante la reunión con la Secretaría General de Pesca de este lunes por la tarde se pudiera llegar a un acuerdo para “exonerar” a los pescadores de estas dos obligaciones, o al menos obtener una moratoria, ya que su incumplimiento supondría cometer infracciones continuamente. También quedan pendientes otros temas, como la limitación de las jornadas de pesca para la flota de arrastre.




