Prácticamente la mitad de la población catalana reside en ciudades de tamaño mediano, que son las que tienen más capacidad de vertebrar el territorio y de impulsar su desarrollo. Esta realidad fue el tema central de la jornada celebrada en La Llotja de Lleida, donde se puso de manifiesto la necesidad urgente de más inversión pública que atienda sus necesidades en ámbitos como la vivienda, la movilidad o la actividad industrial.
“"Estas poblaciones son nodos comunicativos insustituibles. El objetivo no debe ser el de crecer en tamaño, sino estar mejor conectadas con el conjunto del territorio y ofrecer mejores servicios."
Durante una de las cuatro mesas redondas, el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, señaló el papel de su ciudad para “vertebrar la integración del territorio desde Igualada hasta Barbastro” y vaticinó que Lleida será “la primera ciudad del estado que saldrá de la situación de tensión residencial”. También destacó la capacidad del municipio para aumentar el suelo industrial y apostó por la intermodalidad en materia de movilidad.
Otros alcaldes aportaron su visión. Lluc Salellas, alcalde de Girona, opinó que las ciudades medianas pueden jugar un papel importante a nivel comercial y de creación cultural, pidiendo a las administraciones autonómica y estatal que complementen la acción municipal en vivienda. Por su parte, la alcaldesa de Tàrrega, Alba Pijuan, lamentó que, a pesar de su ubicación céntrica, las conexiones con Barcelona y otros municipios “no son como deberían” y reclamó una mejora de la movilidad comarcal e intercomarcal. Finalmente, el alcalde de Cunit, Jaume Casañas, criticó el desequilibrio territorial, donde el 50% de la población vive en solo el 4,9% del territorio, y pidió cambios en el modelo de transporte público.




