Los monarcas, que utilizan su magia para repartir regalos simultáneamente, adoptan aspectos locales en las cabalgatas. En la capital del Segrià, el rey Melchor presentaba rasgos similares a los de un exalcalde de la ciudad. Por su parte, el rey Gaspar se parecía a un conocido abogado, y el rey Baltasar tenía la fisonomía de un profesor asociado de la Facultad de Letras de la Universitat de Lleida y músico.
Una tradición que refuerza el vínculo entre la magia de los Reyes Magos y la identidad de la comunidad ilerdense.
Un momento divertido del desfile se vivió cuando un grupo de niños vio la bandera de la carroza de Gaspar, que lucía una gran 'G'. Los infantes comenzaron a gritar con entusiasmo el nombre del mago de la saga El Señor de los Anillos: "¡Gandalf!".
Esta práctica de adaptar los rasgos de los Reyes Magos a figuras reconocibles de la comunidad es habitual en muchos municipios, buscando una conexión más cercana con los ciudadanos durante la noche más mágica del año.




