Esta es la primera vez que los obispos entregan en bloque una parte significativa del patrimonio eclesiástico al Gobierno, con el objetivo de ayudar a las personas más vulnerables ante la crisis habitacional. El acuerdo se formalizará con la firma prevista para el 27 de enero entre el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas.
El entendimiento, que nace de la preocupación de la Iglesia por la situación de la vivienda y la buena sintonía entre ambos líderes, ha contado también con la participación del Departamento de Justicia, dirigido por Ramón Espadaler. La intención es revelar los detalles de la cesión, que podría incluir unos 50 inmuebles solo en la provincia de Tarragona, por un periodo de al menos 50 años.
“"no es lo mismo un solar con posibilidad de hacer vivienda social que una casa de 200 años que se tiene que rehabilitar"
El arzobispo Planellas anticipó la existencia de conversaciones avanzadas, subrayando la complejidad de la gestión de estos bienes. Indicó que la Generalitat será la encargada de reformar, rehabilitar o construir de cero la vivienda social en los inmuebles de la Iglesia que actualmente están en desuso.
Planellas recordó que la Iglesia ya colabora tradicionalmente con los más vulnerables a través de entidades como Cáritas. Como precedente, mencionó la habilitación de una antigua casa de espiritualidad en La Selva del Camp para acoger a refugiados ucranianos, demostrando su capacidad de acción inmediata.




