El pantano de Riudecanyes ha sido el que ha mostrado una mejora más significativa. Tras estar alrededor del 33% de su capacidad a mediados de octubre, las lluvias de diciembre lo han impulsado hasta el 52,5%, acumulando 2,792 hectómetros cúbicos de agua.
La evolución del embalse de Siurana ha sido más moderada. Tras caer hasta el 13,7% al inicio del otoño, actualmente se sitúa en el 17,9%, con 2,146 hectómetros cúbicos. Esta ligera recuperación se considera insuficiente para revertir la delicada situación.
La situación más preocupante se encuentra en el pantano del Gaià, que continúa prácticamente bajo mínimos. Las precipitaciones de diciembre apenas han tenido impacto, y el embalse se encuentra actualmente al 0,85% de su capacidad, con solo 0,515 hectómetros cúbicos, confirmando la persistencia de la sequía en la demarcación.




