Esta decisión, que entra en vigor inmediatamente, afecta tanto a hospitales como a centros de atención primaria (CAP) y a las residencias de ancianos de todo el territorio catalán. La medida se había implementado anteriormente como respuesta al aumento de casos respiratorios durante el invierno.
A pesar de la retirada de la obligatoriedad, el Departamento de Salud insiste en la importancia de la responsabilidad individual. Se mantiene la fuerte recomendación de utilizar la mascarilla si la persona presenta síntomas de enfermedades respiratorias.
La recomendación es especialmente firme para aquellas personas que estén en contacto con pacientes vulnerables o con alto riesgo de complicaciones.
El objetivo de la recomendación es proteger a los colectivos más sensibles, asegurando que el fin de la obligación no implique un aumento de la transmisión en entornos de alto riesgo. La medida se revisa constantemente según la evolución epidemiológica.




