Agustí Pannon y Mascort, el primer farmacéutico de Rubí, autorizado en 1826

Un documento del Archivo del Museo de Rubí revela la autorización otorgada en Madrid para abrir la botica pública en 1827.

Un document antic amb segells i cal·ligrafia, sobre una taula de fusta, simbolitzant una autorització històrica.

Un document antic amb segells i cal·ligrafia, sobre una taula de fusta, simbolitzant una autorització històrica.

El joven de 26 años Agustí Pannon y Mascort, natural de Palafrugell, recibió la autorización de la Real Junta Superior Gobernativa de Farmacia en Madrid el 5 de julio de 1826 para ejercer y abrir la primera farmacia pública en Rubí.

La autorización, conservada en el Archivo del Museo de Rubí, detalla que Pannon había completado sus estudios en la Facultad de Farmacia y había aprobado todas las materias teóricas y prácticas. Como requisito de la época, bajo el reinado absolutista de Fernando VII, tuvo que prestar juramento de “defender el Misterio de la Purísimi Concepción de la Virgen María nuestra Señora” y “ser fiel al Rey N. S.”.

Ejercer libremente la Farmacia y todos los casos y cosas a ella tocantes y concernientes, y establecer Botica pública en cualquiera de las Ciudades, Villas y lugares de los dominios de S. M.

La parte más relevante del documento de 1826 era la que le otorgaba el derecho a practicar la profesión sin restricciones. Esta licencia permitió la fundación de la farmacia de la calle de Xercavins (actualmente cerrada) en el año 1827 como “botica pública”.
En aquel periodo, anterior a la llegada al poder de la reina Isabel II y la vigencia del libre comercio, era el Ayuntamiento de Rubí quien otorgaba las licencias o arrendamientos de los establecimientos locales, como hornos u hostales. Gracias al éxito del negocio, Agustí Pannon pudo comprar el edificio entero donde estaba situada la farmacia en 1860. El establecimiento pasaría posteriormente a manos de su yerno, Gabriel Gener.
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