Seis Mossos heridos tras los disturbios por el acto frustrado de Núcleo Nacional en Sentmenat

Los enfrentamientos se produjeron entre manifestantes antifascistas y la policía durante la inauguración de una sede neonazi en el Vallès Occidental.

Agents de la policia antidisturbis formant un cordó de seguretat davant d'una protesta en un polígon industrial.

Agents de la policia antidisturbis formant un cordó de seguretat davant d'una protesta en un polígon industrial.

Seis agentes de los Mossos d'Esquadra resultaron heridos con policontusiones y fracturas de dedos el pasado sábado en Sentmenat (Vallès Occidental) durante los disturbios provocados por la protesta contra el acto del grupo neonazi Núcleo Nacional.

Los incidentes se registraron durante la protesta convocada por colectivos antifascistas y de la izquierda independentista, que se concentraron en el exterior de la nave industrial donde el grupo de extrema derecha celebraba su inauguración. Fuentes del cuerpo policial confirmaron a la Agencia EFE que los seis agentes heridos presentan policontusiones, y uno de ellos sufrió la fractura de un dedo.
La organización Núcleo Nacional, vinculada a entornos neonazis, había anunciado inicialmente su desembarco en Barcelona, pero mantuvo en secreto la ubicación hasta pocas horas antes. Finalmente, el acto tuvo lugar en una nave de un polígono industrial de Sentmenat, un municipio situado a unos 30 kilómetros de la capital catalana.
En el interior del recinto se congregaron alrededor de 150 militantes y simpatizantes del grupo, mientras que en el exterior, varios centenares de manifestantes antifascistas, convocados por colectivos como Arran y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), respondieron a la convocatoria.
La tensión aumentó cuando parte de los concentrados en el exterior intentó acercarse al local, encontrándose con un cordón policial formado por unidades de la Brigada Mòbil. Según los Mossos, un grupo de jóvenes lanzó piedras, palos y bengalas, además de desplazar contenedores contra los agentes desplegados.

El dispositivo se diseñó precisamente para impedir enfrentamientos entre grupos antagónicos, un escenario que las fuerzas de seguridad daban por probable desde que se anunció la convocatoria.

La policía catalana respondió con cargas para dispersar a los manifestantes y alejarles del perímetro del acto, evitando el contacto directo con los asistentes a la inauguración. A pesar de la violencia registrada, los Mossos d’Esquadra confirmaron que no se practicaron detenciones durante los incidentes.
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