La tendencia actual de los padres catalanes se inclina hacia nombres cortos, sonoros y con facilidad de pronunciación internacional. Esta preferencia ha catapultado a Mia, que con 320 bebés registradas, se sitúa justo detrás de Sofía/Sofia, Júlia/Julia, Martina y Ona en el ranking oficial.
Mia se considera una forma derivada de María, proveniente del hebreo Miriam. Su significado se asocia a conceptos como 'amada de Dios', 'querida' o 'la escogida', ofreciendo una carga simbólica y espiritual que atrae a muchas familias.
Esta mezcla de tradición bíblica y proyección internacional explica gran parte del magnetismo que ha disparado su popularidad en Cataluña.
Su versatilidad lingüística, funcionando perfectamente en catalán, castellano e inglés, la convierte en una opción práctica para entornos plurilingües. Este auge se produce a pesar de que en 2024 se registró un mínimo histórico de natalidad en Cataluña, con 53.793 bebés, un 0,8% menos que el año anterior.
Otro nombre que también ha ganado terreno es Vega, de origen prerromano que significa 'terreno fértil' y que también hace referencia a la estrella más luminosa de la constelación de Lyra, asociándose a la idea de 'brillar con luz propia'.




