Peramola defiende la escalada en el Roc del Rombau ante la restricción de Cultura

El Ayuntamiento considera "muy restrictiva" la delimitación de 36 hectáreas alrededor de las pinturas rupestres de la zona.

Paret vertical de roca amb pintures rupestres i una silueta llunyana d'un escalador.

Paret vertical de roca amb pintures rupestres i una silueta llunyana d'un escalador.

El Ayuntamiento de Peramola ha manifestado su oposición a la delimitación de 36 hectáreas establecida por el Departamento de Cultura alrededor de las pinturas rupestres del Roc del Rombau, que prohíbe la escalada.

El consistorio de Peramola defiende la compatibilidad de la escalada con la conservación de las pinturas rupestres y otros yacimientos en la zona del Roc del Rombau, una práctica que ha sido habitual hasta ahora. La nueva delimitación del entorno de protección, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC) el mes pasado, abarca 36 hectáreas y prohíbe actividades deportivas como la escalada, además de acampar y hacer hogueras.
Esta alta restricción ha generado incertidumbre, ya que el documento no detalla con precisión la zona de aplicación. El alcalde, Joan Puig, considera la medida "muy restrictiva" y teme que afecte vías de escalada "importantes" para la promoción económica del municipio, que es un centro de escalada reconocido a nivel mundial.

"La delimitación del entorno de protección que se ha aplicado en el Roc de Rombau es muy restrictiva, hasta el punto de que podría afectar algunas vías de escalada que se consideran importantes."

Joan Puig · Alcalde de Peramola
Las pinturas rupestres, reconocidas como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) y parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998, se encuentran a seis metros de altura. La ley catalana considera el arte rupestre "inseparable de su entorno paisajístico". El consistorio tiene prevista una reunión con técnicos de Cultura para entender los criterios de la norma y buscar posibles excepciones.
Los escaladores habituales defienden su coexistencia con el patrimonio. Daniel Forgeng, residente en Coll de Nargó, e Ivan Cercós, de Solsona, han señalado que la comunidad siempre ha sido respetuosa y que su presencia, de hecho, ha contribuido a la protección de las pinturas frente a posibles actos vandálicos.
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