La normativa aeronáutica establece que los aviones deben operar siempre en dirección opuesta al viento para garantizar la aerodinámica y la seguridad. Esta premisa condiciona la utilización de las seis cabeceras de pista reversibles del aeródromo barcelonés, siendo el controlador aéreo quien toma la decisión final.
“"que los aviones siempre vayan en dirección opuesta al viento, para cumplir la aerodinámica."
El viento de gregal (componente noreste) representa un desafío particular. Ramon Pasqual, delegado de la AEMET en Cataluña, explica que la ubicación del aeropuerto en la desembocadura del río Llobregat provoca que este viento pueda tomar direcciones opuestas, complicando la configuración de las pistas y aumentando el riesgo de mangas marinas.
Para mantener informados a los pilotos, la AEMET emite boletines METAR (Meteorological Aerodrome Report) ininterrumpidamente cada 30 minutos. Estos informes cifrados contienen datos esenciales sobre viento, visibilidad y precipitaciones, permitiendo a los pilotos ajustar sus maniobras de aproximación. Si hay cambios repentinos, se activa un boletín METAR Speci.




