La petición de Barcelona En Comú se formaliza mediante un ruego en la Comisión de Ecología, Urbanismo, Movilidad y Vivienda del Ayuntamiento con el fin de determinar la “fiabilidad de las mediciones” de la Red de Estaciones de Vigilancia Calidad del Aire. Esta acción llega horas después de que el gobierno de Jaume Collboni anunciara un nuevo mínimo histórico de contaminación en la ciudad en 2025.
Los resultados presentados han generado polémica, ya que entidades como Eixample Respira y Ecologistes en Acció denunciaron que los cortes de tráfico en la calle Comte d’Urgell, debido a las obras de la L8, podrían estar enmascarando los datos de la estación ubicada en esta vía.
“"Lo son porque la disminución del tráfico no ha sido lo suficientemente intensa para alterar o desvirtuar los datos."
La primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, defendió la validez de las cifras, asegurando que los datos registrados por la estación están validados por la Generalitat y son “plenamente representativos” de la realidad. Sin embargo, Bonet reconoció que un 2% de la reducción extraordinaria vivida en esta estación podría estar motivado por el descenso de la movilidad derivado de dichas obras.
Además de la auditoría del CSIC, los Comuns instan al consistorio a presentar un nuevo Plan de Calidad del Aire 2027 que se ajuste al Decreto 132/2024 de la Generalitat, aprobado el 30 de julio. A pesar de los mínimos históricos, los datos de dióxido de carbono (NO2) en el Eixample y Gràcia – Sant Gervasi todavía superan los niveles que la Unión Europea (UE) exigirá a partir de 2030.




