Salvador argumenta que la figura del monarca emérito está rodeada de un “soufflé” mediático que polariza las opiniones, situándolas entre la admiración incondicional y el rechazo instantáneo.
Creo que convendría bajar el soufflé que rodea la figura del rey emérito, tanto en la adoración acrítica como en la condena automática.
Según el articulista, la lectura directa de las memorias no implica necesariamente un cambio de postura ideológica, pero sí proporciona las herramientas y el contexto necesarios para fundamentar mejor cualquier juicio sobre su papel histórico.
Este llamamiento a la reflexión y a la profundización documental se enmarca en el debate constante sobre el legado de la Transición y el papel de la Monarquía en la historia reciente de España.




