Para muchas personas, el café con leche matutino es un hábito diario. Sin embargo, si eres de los que lo piden, es crucial fijarse en el estado de la lanceta, el tubo utilizado para calentar y emulsionar la leche.
Según la cuenta especializada cafemaxpag.es, si se observan restos secos o pegados de leche en esta pieza, es aconsejable cambiar de establecimiento. Este residuo puede fermentar y crear un ambiente propicio para el desarrollo de patógenos.
Los residuos de leche pueden fermentar y crear un entorno perfecto para el desarrollo de bacterias como la Listeria, la Salmonella o incluso E. coli.
Estos patógenos pueden tener graves consecuencias para la salud. Aunque los errores de higiene pueden ser puntuales, especialmente en bares con un alto volumen de trabajo, la responsabilidad de mantener unas condiciones higiénicas mínimas recae tanto en el personal como en el cliente.
La limpieza correcta de la lanceta implica pasar un paño húmedo inmediatamente después de cada uso y, posteriormente, dejar salir vapor para eliminar cualquier resto de leche, garantizando así la seguridad del consumidor.




