La nieve comenzó a caer a partir de las cinco y media de la mañana del 5 de enero, transformando los paisajes en postales invernales. Esta nevada, aunque pintoresca, no generó problemas graves de movilidad en las principales vías de comunicación de la zona.
A pesar de la normalidad en las carreteras más transitadas, la circulación por algunas vías secundarias requirió mayor precaución. Las autoridades alertaron de la presencia de acumulaciones de nieve y hielo en la calzada, especialmente en las áreas de mayor altitud.
Los municipios de Oliana y Bassella, ambos en el Alt Urgell, registraron la mayor acumulación, alcanzando aproximadamente un centímetro de nieve. Con el avance de las horas, las precipitaciones fueron disminuyendo progresivamente en esta área.
Por debajo de los 400 metros de altitud, la nieve no llegó a cuajar en el asfalto. Este fue el caso de localidades de la Noguera como Ponts, Artesa de Segre y Balaguer, donde la precipitación se limitó a una ligera capa sin impacto vial.




