La investidura se celebró con el salón de plenos del Ayuntamiento de Tortosa abarrotado. Tras una votación secreta, Lleixà obtuvo la mayoría con 11 votos, superando los 10 de Meritxell Roigé (Junts per Tortosa). Este hecho la convierte en la primera alcaldesa de ERC en 86 años y la segunda mujer en ocupar el cargo en la ciudad.
“"Asumir la alcaldía es un honor pero sobre todo un compromiso con todos los tortosinos, que asumo con convicción y profundo agradecimiento. El aprecio por nuestra ciudad debe ser nuestro motor."
En su discurso, la nueva alcaldesa destacó la necesidad de una Tortosa "cohesionada, conectada y centrada en las personas", alejada de la "política del ruido". Anunció proyectos clave como la apertura de la ciudad al río Ebro y la ejecución de los 25 millones de euros de la Ley de Barrios para regenerar el casco histórico.
Asimismo, Lleixà prometió crear una concejalía de lengua catalana para fomentar su uso y confirmó que trabajará para retirar el polémico monumento franquista del río, una declaración que provocó una fuerte ovación en la sala.
La portavoz de la oposición, Meritxell Roigé, criticó duramente el acuerdo, alegando que "tres formaciones que perdieron las elecciones se reparten la alcaldía". Por su parte, Víctor Grau (Movem-PSC) defendió la legitimidad del acuerdo como una "decisión legítima y democrática para garantizar estabilidad y avanzar", mientras que Maria Jesús Viña (ERC) recordó que la democracia "va de sumar mayorías".




