Más allá del masaje: Sujati, dos décadas llevando a Cataluña el poder regulador del tacto

Del estrés crónico a la regulación nervioso

Más allá del masaje: Sujati, dos décadas llevando a Cataluña el poder regulador del tacto

En una sociedad marcada por el estrés crónico y la hiperestimulación, el sistema nervioso pierde su capacidad de autorregularse. La neurofisiología demuestra que el cuerpo solo puede relajarse cuando percibe seguridad, y que el contacto humano consciente activa circuitos vinculados a la calma y la conexión. Desde 2006, Sujati ha desarrollado en Cataluña este enfoque integrando masaje californiano y teoría polivagal como vía de regulación emocional y salud integral.

El cuerpo necesita seguridad para relajarse El estrés ya no es una excepción, sino una condición habitual. Jornadas prolongadas, hiperconectividad y ausencia de pausa mantienen al sistema nervioso en un estado de alerta sostenido. Lo que muchas personas interpretan como ansiedad, agotamiento o tensión muscular crónica tiene una base fisiológica: un organismo que no logra salir del modo de supervivencia. La neurofisiología contemporánea sostiene que "el cuerpo no se regula por voluntad, sino por percepción de seguridad". Si el sistema nervioso detecta amenaza —real o simbólica— activa respuestas automáticas de lucha, huida o congelación. Solo cuando esa amenaza desaparece y se activa la rama ventral del nervio vago, vinculada a la conexión social, es posible recuperar calma, respiración profunda y descanso reparador. 
La piel como vía directa al sistema nervioso La piel, el órgano sensorial más extenso del cuerpo, desempeña un papel clave en este proceso. A través de receptores especializados, como las fibras C-táctiles, el organismo evalúa la cualidad del contacto. Cuando el tacto es lento, predecible y respetuoso, estos receptores envían señales que favorecen estados de regulación. Este mecanismo explica por qué determinadas formas de contacto consciente pueden influir en la variabilidad cardíaca, en la respiración y en la disminución de la tensión muscular. No se trata únicamente de relajación superficial, sino de un diálogo entre sistemas nerviosos. “La piel es la puerta de entrada más directa al sistema nervioso.”

Introducción del masaje californiano en Cataluña En Cataluña, este enfoque comenzó a desarrollarse en 2006 con la introducción del masaje californiano por parte de Sujati. Formada en ésta disciplina y certificada en masaje Esalen®, integró posteriormente herramientas de acompañamiento en trauma y teoría polivagal en su práctica y enseñanza. Desde entonces, ha trabajado en la formación de terapeutas desde una mirada que combina técnica manual, presencia y comprensión del funcionamiento del sistema nervioso. Su propuesta se aleja de protocolos rígidos y pone el acento en la calidad del contacto, el ritmo y la seguridad relacional como bases para facilitar procesos de regulación. 
Co-regulación: el sistema nervioso es relacional Uno de los conceptos centrales de este enfoque es la co-regulación. El sistema nervioso humano no funciona de manera aislada: se ajusta en interacción con otros. Cuando una persona se siente acompañada por alguien presente y regulado, aumenta la probabilidad de que su propio organismo recupere equilibrio. En un contexto social donde el contacto físico se ha reducido y la comunicación es mayoritariamente digital, recuperar espacios de tacto consciente adquiere una dimensión que trasciende el bienestar estético. “El sistema nervioso humano es relacional: se regula en presencia de otro.” Se vincula con la salud emocional, la prevención del estrés crónico y la restauración de la sensación básica de seguridad. 
Más allá de la técnica Lejos de entender el masaje como una simple manipulación muscular, este enfoque lo concibe como una forma de educación sensorial. El objetivo no es imponer relajación, sino crear condiciones para que el cuerpo pueda autorregularse por sí mismo. En un tiempo donde el ruido externo es constante, la ciencia empieza a confirmar algo esencial: el sistema nervioso necesita experiencias de seguridad para recuperar su flexibilidad. Y el contacto humano, cuando es consciente y respetuoso, puede convertirse en uno de los canales más directos para facilitarla.