Hubo un tiempo en que para acceder a determinadas enseñanzas del yoga tibetano era necesario emprender largos viajes, superar innumerables dificultades y encontrar a un maestro dispuesto a transmitir conocimientos que durante siglos permanecieron reservados a unos pocos. Hoy, una persona puede participar en una clase en directo desde su casa, desde una oficina o incluso desde una residencia de mayores. Lo que antes exigía recorrer montañas ahora cabe en la palma de una mano. A primera vista, el yoga tibetano y la tecnología parecen pertenecer a mundos opuestos. Uno nace del silencio, la observación y la experiencia directa; la otra avanza a la velocidad de la innovación constante. Sin embargo, vivimos en una sociedad que nunca ha estado tan conectada y, al mismo tiempo, tan necesitada de calma. Quizás por eso estas enseñanzas ancestrales están encontrando hoy una relevancia que pocas personas habrían imaginado hace apenas unas décadas.
Los yogas tibetanos forman parte de una tradición milenaria vinculada a la medicina tibetana, una ciencia que contempla al ser humano como una unidad inseparable de cuerpo, energía y mente. Entre estas prácticas destaca el Lu Jong, una disciplina basada en movimientos conscientes, respiración y la teoría de los cinco elementos. Su propósito no es únicamente mejorar la condición física, sino restaurar el equilibrio natural del organismo y favorecer una mente más clara y estable.
Gran parte de la expansión de estas enseñanzas en Occidente ha sido posible gracias a la visión de Tulku Lobsang Rinpoche. Formado en las tradiciones budistas y en la medicina tibetana, ha dedicado su vida a hacer accesible este conocimiento ancestral a la sociedad contemporánea sin renunciar a su esencia. Su capacidad para traducir una sabiduría milenaria a un lenguaje comprensible para el mundo actual ha permitido que miles de personas descubran herramientas de enorme valor para su bienestar.
Como discípula de Tulku Lobsang Rinpoche y tras más de veinticinco años dedicada profesionalmente a la enseñanza del yoga, he podido observar una realidad que se repite constantemente. Cada vez más personas buscan recursos para gestionar el estrés, mejorar la calidad del sueño, aliviar tensiones físicas, aumentar su vitalidad o simplemente recuperar una relación más amable consigo mismas.
He visto cómo personas con dolor crónico recuperaban movilidad, cómo alumnos aprendían a gestionar mejor la ansiedad, cómo profesionales sometidos a una gran presión encontraban espacios de serenidad y cómo personas mayores descubrían nuevas formas de mantenerse activas y conectadas con su cuerpo. En un mundo que parece exigirnos estar siempre disponibles, prácticas como el Lu Jong nos recuerdan la importancia de volver a nosotros mismos.
Además, una de las grandes fortalezas de este método es su accesibilidad. Puede ser practicado por personas de diferentes edades y condiciones físicas. Existen adaptaciones en silla que permiten que personas con movilidad reducida o mayores puedan beneficiarse de sus efectos. No se trata de una práctica reservada para unos pocos; es una herramienta diseñada para acompañar a las personas allí donde se encuentren.
Precisamente esta convicción me llevó a crear AB YOGA CENTER by Alicia Beltrán y, más recientemente, a desarrollar una aplicación móvil que permitiera acercar estas enseñanzas a cualquier persona, independientemente de su lugar de residencia o de sus circunstancias personales.
Sin embargo, había algo que no estaba dispuesta a perder en el camino: la transmisión viva. Durante siglos, el conocimiento se ha compartido a través de la relación directa entre maestro y alumno. Por ello, la aplicación no ofrece simplemente vídeos grabados. Las clases se realizan en directo, permitiendo la interacción, el acompañamiento y la atención personalizada que forman parte esencial de la enseñanza tradicional.
La tecnología cambia. Las herramientas evolucionan. Las necesidades de la sociedad también. Pero hay algo que permanece inalterable: la necesidad humana de encontrar equilibrio, salud y sentido.
Quizás la verdadera revolución no consiste en que el yoga tibetano haya llegado a los teléfonos móviles. Quizás la revolución consiste en que una sabiduría nacida hace siglos siga siendo capaz de responder a las preguntas más urgentes de nuestro tiempo.
Antes había que viajar al Himalaya para encontrar estas enseñanzas. Hoy las enseñanzas viajan hasta nosotros. Y tal vez nunca habían sido tan necesarias.
Puedes acceder a todas las actividades de Alicia ( Lobsang Shershi) en su aplicación desde tu móvil entrando en Apple Store o Play Store. Busca AB YOGA CENTER o acceder desde su website.
Los yogas tibetanos forman parte de una tradición milenaria vinculada a la medicina tibetana, una ciencia que contempla al ser humano como una unidad inseparable de cuerpo, energía y mente. Entre estas prácticas destaca el Lu Jong, una disciplina basada en movimientos conscientes, respiración y la teoría de los cinco elementos. Su propósito no es únicamente mejorar la condición física, sino restaurar el equilibrio natural del organismo y favorecer una mente más clara y estable.
Gran parte de la expansión de estas enseñanzas en Occidente ha sido posible gracias a la visión de Tulku Lobsang Rinpoche. Formado en las tradiciones budistas y en la medicina tibetana, ha dedicado su vida a hacer accesible este conocimiento ancestral a la sociedad contemporánea sin renunciar a su esencia. Su capacidad para traducir una sabiduría milenaria a un lenguaje comprensible para el mundo actual ha permitido que miles de personas descubran herramientas de enorme valor para su bienestar.
Como discípula de Tulku Lobsang Rinpoche y tras más de veinticinco años dedicada profesionalmente a la enseñanza del yoga, he podido observar una realidad que se repite constantemente. Cada vez más personas buscan recursos para gestionar el estrés, mejorar la calidad del sueño, aliviar tensiones físicas, aumentar su vitalidad o simplemente recuperar una relación más amable consigo mismas.
He visto cómo personas con dolor crónico recuperaban movilidad, cómo alumnos aprendían a gestionar mejor la ansiedad, cómo profesionales sometidos a una gran presión encontraban espacios de serenidad y cómo personas mayores descubrían nuevas formas de mantenerse activas y conectadas con su cuerpo. En un mundo que parece exigirnos estar siempre disponibles, prácticas como el Lu Jong nos recuerdan la importancia de volver a nosotros mismos.
Además, una de las grandes fortalezas de este método es su accesibilidad. Puede ser practicado por personas de diferentes edades y condiciones físicas. Existen adaptaciones en silla que permiten que personas con movilidad reducida o mayores puedan beneficiarse de sus efectos. No se trata de una práctica reservada para unos pocos; es una herramienta diseñada para acompañar a las personas allí donde se encuentren.
Precisamente esta convicción me llevó a crear AB YOGA CENTER by Alicia Beltrán y, más recientemente, a desarrollar una aplicación móvil que permitiera acercar estas enseñanzas a cualquier persona, independientemente de su lugar de residencia o de sus circunstancias personales.
Sin embargo, había algo que no estaba dispuesta a perder en el camino: la transmisión viva. Durante siglos, el conocimiento se ha compartido a través de la relación directa entre maestro y alumno. Por ello, la aplicación no ofrece simplemente vídeos grabados. Las clases se realizan en directo, permitiendo la interacción, el acompañamiento y la atención personalizada que forman parte esencial de la enseñanza tradicional.
La tecnología cambia. Las herramientas evolucionan. Las necesidades de la sociedad también. Pero hay algo que permanece inalterable: la necesidad humana de encontrar equilibrio, salud y sentido.
Quizás la verdadera revolución no consiste en que el yoga tibetano haya llegado a los teléfonos móviles. Quizás la revolución consiste en que una sabiduría nacida hace siglos siga siendo capaz de responder a las preguntas más urgentes de nuestro tiempo.
Antes había que viajar al Himalaya para encontrar estas enseñanzas. Hoy las enseñanzas viajan hasta nosotros. Y tal vez nunca habían sido tan necesarias.
Puedes acceder a todas las actividades de Alicia ( Lobsang Shershi) en su aplicación desde tu móvil entrando en Apple Store o Play Store. Busca AB YOGA CENTER o acceder desde su website.




